By martaareces

Clásicos en Palacio de Meres

El pasado sábado nos dejaron un Porsche 968 cabrio para acudir a una concentración de coches clásicos en el Palacio de Meres. Si por sí el lugar ya es mágico, ese día la comunión entre  vehículos y  paraje fue perfecta.  Incluso las amenazantes nubes de lluvia, desaparecían por momentos, haciendo que todo fuese perfecto. Treinta vehículos clásicos se dieron cita en la parte posterior del Palacio,  donde se llega atravesando un maravilloso bosque y un camino empapado de hojas ocres. Aprovechando la visita guiada que se les ofreció a los asistentes a la concentración, me recreé fotografiando coches y palacio. (Construido en el siglo XVI, conserva aún la sensación de hogar, ya que ha sido casa familiar hasta hace poco tiempo) Dejo aquí una pequeña muestra de los vehículos que acudieron a la cita. Me encantaría poder poner más... y el Palacio lo dejo para otro día

“Muchas historias por contar”

 

“No lo entiendo, para qué vas a ir a fotografiar más veces lo de Marcos. ¿No te cansas de hacer siempre lo mismo?”   Han sido ya unas cuantas personas quienes me han hecho esta pregunta e incluso más de una vez me la he hecho a mí misma. Sobre todo cuando vuelvo agotada, con la sensación de que no he sacado ninguna fotografía que merezca realmente la pena, y muchísimas horas por delante para visualizar, procesar y editar el material recopilado.

Sé que no ha llegado la imagen que me haga estar totalmente orgullosa; tal vez no llegue nunca, pero lo que está claro es que si no lo intento no llegará. Mientras, me centro en disfrutar del momento, buscando esa situación que aún no he conseguido captar, o hacer una fotografía un poco más válida que me permita sustituir alguna de las que ya tengo aunque hablen de lo mismo. Ir aumentando con el paso del tiempo, no la cantidad, pero sí la calidad de este trabajo que ya inicié hace más de tres años y que tanto me gusta.

Y mientras sigo buscando, fotografiando, imaginando, voy conociendo un poco más los entresijos de esta profesión y a las personas que forman parte de la misma, tanto a las que son parte del equipo diario, como aquellas a las que hasta ahora no había puesto nombre y son imprescindibles para llevar a buen puerto esos 15 minutos de emoción y lucimiento del duro trabajo realizado durante meses.

 

    A veces la emoción llega cuando una modelo se lanza a abrazar a Marcos porque le encanta el look que lucirá en pasarela, otra porque veo a las modistas estar pendientes del mínimo detalle y seguir cosiendo y organizando con buena cara a pesar de las horas de trabajo acumulado, otras porque alguien de peluquería o maquillaje me sonríe y viene a besarme al reconocerme y otras cuando una preciosa modelo mira atenta a la cámara y sin pedirle nada te regala un retrato.         Hago balance de todo ello, y me doy cuenta que aún me falta mucho por mostrar, que es una pena que todo este mundo tan emocionante se quede ahí escondido. He sido una privilegiada por ver y entender que detrás de una prenda o accesorio que luce espectacular en una pasarela o en un escaparate, tiene muchas historias detrás. Y siento que necesito contarlas.